15 febrero, 2018

Libro V: El Libro del Amor. Canto III: Satyavan y Savitri, 406

Y Savitri, ensoñando todavía, le replicó:
"Háblame, háblame más, oh Satyavan,
háblame de ti y de todo cuanto dentro de ti eres;
quisiera conocerte como si desde siempre hubiéramos vivido
juntos en la cámara de nuestras almas.
Háblame hasta que se ilumine mi corazón
y mi conmovida mente mortal comprenda
cuanto el ser inmortal siente en mí.
Él sabe que eres tú aquel que mi espíritu ha buscado
entre la multitud de rostros y de formas de la tierra
a través de los dorados espacios de mi vida."
Y Satyavan cual arpa que replica
a la insistente llamada de la flauta
contestó a su ruego y dejó fluir hacia ella
su corazón en multicoloridas olas de palabra:
"Oh áurea princesa, perfecta Savitri,
más diría de lo que las falibles palabras pueden expresar,
de todo cuanto has significado para mí, desconocida,
todo cuanto el relámpago del amor revela
en una gran hora de dioses desvelados.
Incluso un breve contacto ha dado nueva forma a mi vida.
Pues ahora sé que todo lo que he vivido y sido
se encaminaba hacia este momento del renacimiento de mi corazón;
al volver la vista atrás sobre el significado de mí mismo,
un alma para ti dispuesta sobre el suelo de la tierra.

Notas:
Incluso un breve contacto…: Incluso este breve contacto…

01 febrero, 2018

Espiritual

La palabra "espiritual" es usada a menudo de forma imprecisa. Generalmente la gente lo hace para significar una mente o una vida elevada, expresándose en un sentido
​llano 
que no es necesariamente el sentido "espiritual". Espiritual significa lo que atañe al espíritu y ninguna otra cosa. Poca gente sabe qué es su espíritu. Saben que tienen un alma pero desconocen cómo actúa. Sólo cuando uno se vuelve consciente del alma a través de una sincera disciplina yóguica puede convertirse en un verdadero servidor e instrumento del Divino
.
Udar Pinto, conversación con Anie Nunnally. The Golden Path.

15 enero, 2018

​Libro V: El Libro del Amor. Canto III: Satyavan y Savitri, ​403

Continúa y finaliza el parlamento de Satyavan comenzado en 402.

Hijo de ese rey, yo, Satyavan, he vivido
satisfecho, por no conocerte todavía,
en mi muy poblada soledad del espíritu
y en este inmenso murmullo vital que me es familiar,
cuidado por las vastedades, pupilo de la soledad.
 
La gran Naturaleza vino a su hijo recobrado;
reinaba yo en un reino de una especie más noble
que los hombres puedan construir sobre el deslucido suelo de la Materia;
encontré la franqueza de la tierra primal,
disfruté de la intimidad del niño Dios.
 
En las espaciosas tapizadas cámaras de su estado,
libre en su palacio sin límites he morado
mimado por la cálida madre de todos nosotros,
criado en su casa con mis naturales hermanos.
 
Permanecía en el amplio abrazo desnudo del cielo,
las radiantes bendiciones de la luz solar estrechaban mi faz,
el argentino éxtasis de rayos de luna por la noche
besaba mis suaves párpados al dormir. Las mañanas de la Tierra eran mías;
atraído por los quedos murmullos de las horas vestidas de verde
vagabundeaba perdido en los bosques, predispuesto a la voz
de los vientos y de las aguas, compañero de la alegría del sol,
oyente de la palabra universal:
mi espíritu satisfecho en mi interior sabedor
de nuestra divina primogenitura, daba exuberancia a nuestra vida
cuyas más estrechas pertenencias son la tierra y los cielos.

Sentía un suave roce, oía una llamada,
mas no podía abrazar el cuerpo de mi Dios
o tomar entre mis manos los pies de la Madre del Mundo.

Mas tú has llegado y de seguro todo cambiará:
en tus dorados miembros percibiré a la Madre del Mundo
y escucharé su sabiduría en tu sagrada voz
el hijo del Vacío renacerá en Dios,
mi Materia escapará al trance de lo Inconsciente.
Mi cuerpo será libre como mi espíritu.
Escaparé de la Muerte y de la Ignorancia."

02 enero, 2018

​ Encontrar al Divino V

La otra parte de la disciplina atañe a las actividades de la naturaleza, de la mente, del ser-de-vida o vital, del ser psíquico. A este respecto el principio es hacer concordar la naturaleza con la realización interior de manera que uno no quede dividido en dos partes discordantes. Para ello existen diversas disciplinas o procesos posibles. Uno es ofrecer todas las actividades al Divino e invocar la guía interior y la asunción de la propia naturaleza por un Poder más Alto. Si se produce la apertura interior del alma, si el ser psíquico se sitúa al frente, entonces no hay gran dificultad –pues con ella llega una discriminación psíquica, una constante indicación y finalmente una guía que deja al descubierto y, de forma calma y paciente, remueve todas las imperfecciones, aporta los correctos movimientos mentales y vitales y también da una nueva forma a la consciencia física. Otro método es mantenerse distanciando, desapegado de los movimientos de la mente, de la vida, del ser físico, contemplar sus actividades tan sólo como una formación inveterada de la Naturaleza general en el individuo que nos ha sido impuesta por funcionamientos anteriores, no como una parte de nuestro ser real; en la medida en que uno tiene éxito en ello, se vuelve desapegado, ya no ve la mente y sus actividades como suya propia, la vida y sus actividades como suya propia, el cuerpo y sus actividades como suyo propio, uno se vuelve consciente de un Ser íntimo en su interior – mentar interior, vital interior, físico interior –silencioso, calmo, sin ataduras, libre, reflejo del verdadero Ser que permanece encima y del cual puede ser su representante directo; de este silente ser Interior proviene un rechazo hacia todo aquello que debe ser rechazado, una aceptación tan solo de aquello que debe ser conservado y transformado, una Voluntad interior hacia la perfección o una invocación al Poder Divino para hacer en cada momento lo necesario para el cambio de la Naturaleza. Puede también abrir la mente, la vida y el cuerpo a la todavía más íntima entidad psíquica y a su influencia que guía o a su guía directa. En la mayor parte de los casos ambos métodos emergen y trabajan juntos hasta que finalmente se funden en uno solo. Pero uno puede empezar por cualquiera de ellos, aquel que uno sienta más fácil y más natural de seguir.Por último, en todas las dificultades en donde el esfuerzo personal resulta obstaculizado, puede intervenir la ayuda del Maestro y provocar lo que sea conveniente para la realización o para dar el siguiente paso necesario.

Sri Aurobindo. Cartas sobre el yoga.​

En este enlace puede descagarse de forma completa la carta "Encontrar al Divino".

22 diciembre, 2017

​ Encontrar al Divino IV

Esa otra vía consiste en la concentración en la cabeza, en el centro mental. Ello, si lleva aparejado el silencio de la mente superficial, produce en el interior la apertura de una mente íntima, más amplia, más profunda, más capaz de recibir la experiencia y el conocimiento espirituales. Pero una vez concentrado aquí uno debe abrir la silenciosa consciencia mental hacia arriba a todo aquello que está más allá de la mente. Pasado un tiempo uno siente elevarse la consciencia y finalmente ir más allá de la cubierta que durante tanto tiempo la ha tenido sujeta al cuerpo y encuentra un centro por encima de la cabeza en donde es liberada en el interior del Infinito. Allí comienza a entrar en contacto con el Yo universal, la Paz, la Luz, el Poder, el Conocimiento, el Gozo divinos, a entrar dentro de ello y a convertirse en ello, a sentir el descenso de esas cosas al interior de la naturaleza. Concentrarse en la cabeza con la aspiración a la quietud en la mente y a la realización del Yo y del Divino en lo alto es la segunda vía de concentración. Es importante, sin embargo, recordar que la concentración de la consciencia en la cabeza es tan sólo una preparación para su elevación al centro que está por encima; de otra forma, uno puede quedar encerrado en su propia mente y sus experiencias o en el mejor de los casos alcanzar únicamente un reflejo de la Verdad superior en lugar de introducirse dentro de la trascendencia espiritual para vivir allí. Para algunos es más fácil la concentración en la mente, para otros la concentración en el centro del corazón; algunos son capaces de practicar ambas alternativamente –pero lo más deseable, si uno puede hacerlo, es comenzar por el centro cardiaco.
(continuará)
Sri Aurobindo. Cartas sobre el yoga.

11 diciembre, 2017

Libro V: El Libro del Amor. Canto III: Satyavan y Savitri, 402

Por un momento permaneció silenciosa como escuchando aún su voz,
reticente a romper el encanto, luego lentamente habló.

Ensimismada contestó, "Soy Savitri,
princesa de Madra. ¿Quién eres tú? ¿Qué nombre
musical de la tierra te expresa ante los hombres?
¿Qué tronco de Reyes regado por afortunadas corrientes
ha florecido por fin sobre una feliz rama?
¿Por qué moras en el bosque sin sendas
lejos de las hazañas que tu gloriosa juventud demanda,
rodeado de anacoretas y de las progenies salvajes de la tierra,
en donde a solas con tu yo testigo paseas
en la verde inhumana soledad de la Naturaleza
rodeado por enormes silencios
y por el ciego murmullo de primigenias calmas?"

Y Satyavan contestó a Savitri:
"En los días en los que todavía sus ojos miraban claro a la vida,
quien fuera el rey Dyumatsena, el Shalwa, reinaba
en toda la amplitud que desde detrás de esas cimas
[que pasan sus días de esmeralda deleite
en confiada conversación con los vientos viajeros]
se extiende, mirando vuelta hacia los cielos del Sur,
y tiende su flanco sobre las meditativas colinas.

Mas el Hado ecuánime retiró su protectora mano.
 
Una noche en vida cercó las duras sendas del hombre
los brillantes dioses del cielo reclamaron sus descuidados dones,
tomaron de vac
​í
os ojos su alegre y amigable rayo

y apartaron a la incierta divinidad de su lado.
 
Desterrado del imperio de la luz exterior,
perdida la camaradería de los hombres que ven,
permanece en dos soledades, la interior
y la del solemne susurro de los bosques.

El poema íntegro en español puede ser descargado en la página web Savitri de Sri Aurobindo.
Quienes deseen disponer únicamente del texto del presente Canto III: Satyavan y Savitri, pueden descargar la Parte Segunda, Libros IV a VIII, e imprimir las páginas 400 a 412.

01 diciembre, 2017

​Encontrar al Divino III

Me preguntas la disciplina que habría que seguir para convertir la búsqueda mental en una viva experiencia espiritual. Lo que resulta necesario en primer término es practicar la concentración de tu consciencia en tu interior. La mente humana ordinaria tiene, en su superficie, una actividad que vela el verdadero Yo. Pero existe otra, una oculta consciencia interior tras la superficie, en la cual podemos llegar a ser conscientes del verdadero Yo y de una verdad más vasta y más profunda de la naturaleza, realizar el Yo y liberar y transformar la naturaleza. El objeto de esta concentración es aquietar la mente de superficie y comenzar a vivir en el interior. De esta verdadera consciencia diferente de la superficial existen dos centros principales, uno en el corazón (no el corazón físico, sino el centro cardiaco en mitad del pecho), otro en la cabeza. La concentración en el corazón abre el interior y siguiendo esta apertura interior y yendo más profundo uno se vuelve consciente del alma o ser psíquico, el elemento divino en el individuo. Este ser desvelado comienza a manifestarse, a regir la naturaleza, a hacer que ésta y todos sus movimientos se vuelvan hacia la Verdad, hacia el Divino, y a hacer llegar hasta ella todo lo que está por encima. Trae consigo la consciencia de la Presencia, la dedicación del ser a Lo Más Alto e invita al descenso a nuestra naturaleza de unas Fuerza y Consciencia mayores que están aguardando por encima de nosotros. Concentrarse en el centro del corazón haciendo ofrenda de uno mismo al Divino y aspirando a esta apertura interior y a la Presencia en el corazón constituye la primera vía y, si puede hacerse, el comienzo natural; puesto que su resultado una vez obtenido hace la senda espiritual mucho más fácil y segura que si uno comienza por la otra vía.
(continuará)
Sri Aurobindo. Cartas sobre el yoga.