15 agosto, 2017

Una amorosa y compasiva sonrisa

Las colas que se formaban para ver a Sri Aurobindo eran muy largas. Podíamos verlo en cuatro ocasiones al año. La última vez que pude verlo fue cuando yo tenía trece años, en 1950, el año en que abandonó su cuerpo​ físico​. Para mí era la personificación de la Compasión. Siempre había una gran luz que lo circundaba. Siempre veía esa luz y una amorosa y compasiva sonrisa en su cara.

Gauri Pinto, conversación con Anie Nunnally. The Golden Path.

[Gauri Pinto era en esa época una niña nacida en el ashram de Sri Aurobindo, donde sus padres habían fijado su residencia, que creció en el ambiente y cuidado de Madre y Sri Aurobindo.]

Portulaca grandiflora: La Compasión de Sri Aurobindo
Innúmera, siempre presente y eficaz en cada caso.

Siempre lo vi con un rostro perfectamente pacífico y sonriente, y sobre todo, la expresión dominante era de compasión. Eso era lo que se destacaba en su apariencia. Una expresión de compasión tan... tan pacífica, tan tranquila, oh, magnífica.
La Madre

02 agosto, 2017

Gozo perfecto

Apenas había descendido unos escalones cuando se detuvo. No quería seguir bajando aquellas escaleras. No sabía qué había ocurrido en la habitación de la Madre pero, fuese lo que fuese, parecía ser más maravilloso que cualquier otra cosa que nunca le hubiera ocurrido en toda su vida. Había tenido muchas aventuras, muchas experiencias interiores y externas, pero lo que había en aquella habitación era mejor que el champán, mejor que el sexo, mejor que cualquier cosa que ella hubiera experimentado. Estar en la habitación de la Madre era gozo perfecto, y no quería salir a la calle, quería regresar a la habitación de la Madre.


Mari descendió por la escalera tras ella. Parecía entender perfectamente por qué Roslyn se había detenido en los escalones. Miró a Roslyn con una maravilloso brillo en sus ojos y le aseguró: —No te preocupes; puedes volver el día del cumpleaños de Bliss.
Antítesis del Yoga de Jocelyn. Capítulo IV: El Mundo de la Madre.

23 julio, 2017

Apertura del corazón

Deseaba persistentemente esta apertura del corazón y en varias ocasiones hice que la Madre pusiera su mano sobre el centro de mi pecho, rogándole que propiciara la apertura de esa parte, hasta que se produjo. En ese momento pude darme cuenta cuán cerrada permanece esa región en los seres humanos. Con esta apertura no solo llegó una gran amplitud sino también un hermosa atmósfera llena de flores y de fragancias que acompañaban este dichoso bienestar. En ocasiones la sensación de apertura era tan intensa que casi me quedaba sin aliento y rogaba para que esta celestial sensación nunca me abandonara.
Amal Kiran, conversación con Anie Nunnally. The Golden Path